Inicio Foros Hide del azor La lucha por el territorio

  • Este debate tiene 1 respuesta, 2 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 2 años, 11 meses por Anónimo.
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    • #1948
      Marcos LacasaMarcos Lacasa
      Superadministrador

      En el día de hoy he presenciado una de esas escenas que se mantienen ocultas en la naturaleza. A la naturaleza tímida del azor, hay que sumar un comportamiento único que he tenido la ocasión de vivir durante estos días.

      Siempre he trabajado en territorios conocidos de azor, pero es ahora cuando por vez primera, se inicia un proyecto en una zona donde no crian los azores. Así pues, ante una nueva oportunidad de conocer un nuevo territorio y que además dispone de alimento regular, varias hembras en tiempo de dispersión pasaron por los puntos que proponemos.

      Pasadas unas semanas, tan sólo quedan 2 hembras adultas que visitan los cebaderos, junto con un juvenil del año, que este no lo cuento. Se marchará pronto.

      Se tratan de dos adultas, una de unos 4 años de edad y otra de más de 5.
      En el día de hoy, las he visto coincidir en el mismo punto. Así pues he podido comprobar un comportamiento que sólo se puede vivir cuando coinciden 2 hembras territoriales en un punto. Algo insólito. He vivido cómo ese reclamo que nunca antes había oído, se trata de azores.

      La escena es la siguiente, la hembra joven (mi favorita para que se quede el territorio) llega antes a dar caza a la paloma. Pero algo veo que es distinto. Se eriza y protege a la presa, mientras llega la otra hembra, como podemos ver en la imagen:

      Observamos a la otra hembra en el pino, al fondo. No quiere mirar fijamente a la que tiene la presa. Simplemente con su presencia y su reclamo confía en el stress que le produzca y la haga marchar. La joven le contesta y le hace saber que no se irá. Esa comida es suya, y pronto el territorio. Esta tensión dura varios minutos, hasta que se marcha … la otra. Ella come, sabiendo que nadie se puede arriesgar a un choque y perder alguna pluma o recibir una herida. La tensión es máxima, pero no habrá visión directa, tan sólo reclamos. Quizá sea el derecho a la pataleta, en lo profundo del bosque, los aullidos de rabia, de no poder con ella. Sabe que acabará abandonando el territorio, pero todavía no.

      Y vuelve, y recibe la misma respuesta. El tozuda al joven. Y así se lo hace saber.

      Y siguen los lastimeros reclamos, queriendo pero no pudiendo, y ella responde. No se irá. Ni ahora ni nunca. Aún queda tiempo para recibir a un macho. Ellos no vendrán, no entrarán en esa lucha desigual. Ellos, más de un tercio más pequeños se quedarán al margen. Ella decidirá.

      Ha sido realmente emocionante, poder disfrutar de esta escena otra vez. No me canso. Esta inmersión en al naturaleza, en cosas que importan, en los arrendajos, el reclamo del pito negro, los corzos, el ratonero de fondo luchando con la zorra por ese pedazo de carne que queda…

      Y al final, ella se queda, es la que manda …. de momento.
      Suerte a las dos!!

      Como detalle, la membrana nictitante es la que protege y humedece el sensible ojo del azor.
      Al tenerla realmente cerca, uno puede entretenerse en esas cosas…

      Adjuntos:
    • #6895
      Anónimo
      Inactivo

      Me gustaría compartir con vosotros una instantánea que realicé hace unos meses con mi nueva Nikon D3300 en el Parque Nacional del Pollino, Italia.
      ¿Qué os parece? ::good::

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